Diaconado permanente Diócesis de Facatativá

SAN LORENZO DIÁCONO Y MÁRTIR
«Coronado de Laurel»
San Lorenzo, fue uno de los siete diáconos de la iglesia romana, y una de las víctimas de la persecución del emperador Valeriano en el año 258, al igual que lo fueron el Papa Sixto II y muchos otros clérigos romanos. A comienzos del mes de agosto del año 258, el emperador emitió un edicto ordenando, matar inmediatamente a todos los obispos, presbíteros y diáconos.
Esta orden imperial se ejecutó inmediatamente en Roma. El 6 de agosto, el Papa Sixto II fue capturado en una catacumba y ejecutado de inmediato, cuatro días después fue ejecutado San Lorenzo.
Este santo es el patrono de los diáconos permanentes, la iglesia propone en la liturgia del 10 de agosto hacer memoria del diacono y mártir San Lorenzo;
En el marco del año jubilar como peregrinos de la esperanza, enfrentamos retos y desafíos muy importantes en el mundo y la iglesia, que nos reclaman y exigen dar razón de nuestra fe; se está provocando una renovación de la iglesia, que nos exige estar a la altura de ello, por lo tanto, pensar los objetivos, elementos y orientaciones pastorales esenciales en la formación de un diacono permanente en nuestra Diócesis de Facatativá.
¿Qué es un diácono permanente?
Diácono significa Servidor. El diácono es ministro de la Iglesia, consagrado para el servicio de Dios y de los hombres al estilo de Cristo siervo. El servicio es el distintivo del cristiano, que, a ejemplo de Jesús, no busca “ser servido, sino servir” (Mt. 20,28).
Objetivo de la escuela
Formar de manera integral a los diáconos permanentes de la Diócesis de Facatativá, como ministros evangelizadores que, por el servicio de la Palabra, la Liturgia y la Caridad, respondan a la promoción de la dignidad humana generada por la cultura de la justicia, del amor y de la solidaridad que señala la Doctrina Social de la Iglesia.
¿Qué hacen los diáconos permanentes?
Diaconía de la palabra
Como anunciadores del Evangelio, los diáconos son maestros que enseñan la Palabra de Dios:
Proclamando el Evangelio en la Santa Misa.
En la Predicación.
En la Catequesis.
En las pequeñas Comunidades Eclesiales.
En los “nuevos areópagos” (Medios de comunicación modernos: educación, política, nuevas realidades sociales y culturales, todas las formas de pobreza y exclusión, profesiones, ciencia, artes, técnicas, etc.).
Diaconía de la liturgia
Los diáconos son santificadores del pueblo de Dios y servidores del altar. Asisten al obispo y a los presbíteros que celebran la Santa Misa.
En su oficio santificador, los diáconos son ministros ordinarios de:
El Bautismo
La distribución de la sagrada comunión.
La exposición y bendición con el Santísimo.
Los sacramentales y algunas bendiciones
Presiden la celebración del matrimonio y lo bendicen en nombre de la Iglesia, previa autorización del párroco.
Presiden las exequias fuera de la Misa y el rito funerario.
Presiden las celebraciones de la Palabra.
Diaconía de la caridad
El diácono participa de la función pastoral de la Iglesia, en unión del Obispo y de los presbíteros, en el servicio de la Caridad, en el que se configura con Cristo siervo
Como evangelizador y promotor de la Familia y su misión generadora de vida.
En la pastoral social de la Iglesia.
En las Obras de caridad diocesanas o parroquiales. Promoviendo la defensa de la vida, de la dignidad humana, de los derechos humanos, de la justicia y de la paz.
Colaborando en la administración de los bienes materiales de la Iglesia.
Participando en los organismos parroquiales o diocesanos, tales como: Consejo de pastoral, Consejos económicos, etc.
Participando, por nombramiento del Obispo, en el Sínodo diocesano.
Para ejercer el triple ministerio, en las diversas circunstancias y tareas, los diáconos permanentes reciben del Obispo la misión canónica.
El proceso de formación comprende cuatro áreas:

Formación espiritual:
Se construye a través de la eucaristía semanal, los retiros, la celebración de la Liturgia de las Horas, la dirección espiritual, entre otros. El crecimiento espiritual propone cultivar en los candidatos (y sus esposas) una vida en Cristo, centrada en el amor a la Palabra y la Eucaristía, el espíritu de servicio, el aprecio por la oración personal, la confesión y revisión de vida, y en el amor filial a la Santísima Virgen
Formación intelectual:
Se realiza a través de los cursos de formación, bíblica, teológica, moral, derecho canónico y liturgia, además de algunas asignaturas que tienen que ver con la madurez humana y la práctica pastoral.
Formación pastoral:
Se desarrolla mediante el trabajo pastoral que realiza el candidato en su comunidad, a partir de los criterios de la iglesia, y metodologías de planificación que le aporta la Escuela del Diaconado.
Formación humana:
Se da a través de la convivencia en la Escuela, en los cursos, actividades y sobre todo en la construcción de una familia diaconal que insertada en la vida de la iglesia particular sea signo de servicio en la promoción humana.
Requisitos para iniciar el proceso hacia el Diaconado Permanente:
Tener mínimo treinta y cinco (35) años de vida y máximo cincuenta (50).
Estar casado sacramentalmente y tener mínimo diez (10) años de matrimonio al momento de la ordenación.
Tener de la esposa el consentimiento y el respaldo por escrito.
Tener un hogar cristiano sólido y estable
Estar vinculado, con una experiencia probada, en un espacio pastoral en una parroquia, movimiento apostólico o fundación de la iglesia católica.
Ser presentado por un sacerdote de la Diócesis de Facatativá, mediante una carta dirigida al director de la escuela donde se exponga la apreciación personal del candidato, sus aspiraciones personales y su experiencia pastoral. Además, el candidato presentará un escrito expresando sus propias razones, adjuntando su “hoja de vida”
Tener cualidades humanas para la animación y el acompañamiento de comunidades cristianas
Tener una formación académica que sea mínimo el bachillerato.
Tener autonomía económica que le permita su propio sostenimiento y el de su familia.
Disponer de tiempo para el proceso formativo y para el apostolado.
Ser diácono permanente, más que una respuesta a un anhelo profesional, es la aceptación de una vocación que exige discernimiento y que no es sólo el cumplimiento de unos requisitos académicos y de formación, sino la decisión de la entrega generosa al servicio de Dios y de los hombres en la Iglesia.
“Sólo deben ser ordenados aquellos que, tienen una fe íntegra, están movidos por recta intención, poseen la ciencia debida, gozan de buena fama y costumbres intachables, virtudes probadas y otras cualidades físicas y psíquicas congruentes con el orden que van a recibir” (Canon 1029 CIC


El acompañamiento y adecuada formación de un diacono permanente, es un verdadero proceso sinodal como el que hoy estamos viviendo; requiere un trabajo en comunión, donde interactúan, el Señor Obispo, el vicario de evangelización, los vicarios foráneos, los párrocos, el candidato, su familia, su actividad laboral, su círculo social y la escuela diaconal, en un proceso de escucha atenta, para caminar juntos en el seguimiento de Jesús.
A diferencia del seminario, en la formación de los futuros sacerdotes, donde solo interactúan los formadores que están allí en un mismo lugar y concentrados en un mismo sitio, en una formación un poco más sencilla y más centrada, la escuela del diaconado permanente, tiene la tarea de articular una formación, integrando una variedad de formadores que plante un desafío de realizarla en comunión, con una consciente pertenencia a nuestra iglesia particular y con una tarea de ayudar a madurar los corazones de los candidatos, en una misión y visión más amplia de la iglesia que traen inicialmente. lo que hace que esta variedad sea un gran desafío a la hora de proponer formar un futuro diacono.

Calle 5 # 7 – 30 Barrio Daniel Ortega Facatativá, Cundinamarca
Móvil 3134005007
Correo electrónico: diaconadofacatativa@gmail.com


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